Photoblogs y como engañarnos a nosotros mismos
Si eres aficionado a la fotografía, probablemente tengas tu cuenta en Flickr, o picassaweb o algún servicio similar donde subir tus fotos y someterlas a los comentarios de tus visitantes. Estas herramientas en sí mismas son geniales para que podamos recibir críticias que nos permitan mejorar nuestro trabajo como fotógrafos. Sin embargo, muchas veces entramos en la rueda de competir por tener mas y mas comentarios, aunque sean vacios de contenido, y lo que es el colmo, los premios y estrellitas que algunos usuarios dan en Flickr. Al hilo de esto, he leido un comentario muy interesante del fotografo de lo elemental, Pere Chuliá, en su blog:
Por aquel entonces, verano del 2007, yo era un “gran” fotógrafo, todo un “artista” que recibía docenas de comentarios en cada foto, casi tantos como los que yo mismo hacía o devolvía. Pero aquel ritmo me resultaba agobiante y decidí parar y comentar sólo aquello que realmente me gustaba, intentando aportar además una visión crítica y constructiva en cada uno de mis comentarios, o eso creía yo. El cambio fue radical, en pocas semanas pasé de cincuenta a cero comentarios por foto. Fué mi primera gran revelación: el número de comentarios de una foto no es proporcional a la calidad de ésta sino al volumen de comentarios que su autor es capaz de generar y al nivel de halago que estos comentarios transmiten.
Cada persona tiene su estilo, pero si te interesa la fotografía, no entres en la rueda de comentarios monosilabos como “guay” , “muy buena” , “genial”, etc…
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